
¡Qué divertido es casarse! Sabía que todos nos lo íbamos a pasar bien, pero no sabía yo que me lo iba a pasar taaan bien. No sé por dónde empezar. La emoción de ver a mis tías de Benissa hablando y riéndose con mi tía Encarna y con mis tíos… descubrir que todos habían preparado algo: una traca, una felicitación hecha a mano de mi tía Pili y de mi prima Paula, un rap genial de mi tía Encarna que todos cantaron; y mientras repartían entre todos la letra de la canción, mis primas nos cantaron, bailaron y contaron chistes para distraernos :) ¡qué bonicas que están! Los amigos nos hicieron un puzle con sus fotos, que teníamos que hacer para poder averiguar la combinación que abría un candado que guardaba ¡un dineral!. El dinero es genial, pero ¡¡cómo me gustó el puzle!! La cantidad inmensa de regalos y dinero que nos dieron todos, y… todos felices de ver que a Jorge y a mi nos va tan bien, y que ¡ya somos familia! Qué cantidad de emociones positivas todas juntas.
La verdad es que no me he puesto nerviosa en ningún momento por la boda, porque sabía que todo iba a ir bien: el restaurante es conocido, y todos sabían que iba a ser una celebración sencilla. Pero sí sabía que me iba a emocionar mucho. Acabé muy cansada, y es que como dice mi amiga Silvia, las emociones cansan mucho.
Sin embargo, entiendo que la gente sea reacia a casarse: porque están agusto como están y para no complicar las cosas; por haber vivido separaciones dolorosas de sus padres y tener algunos temores; o por otros tantos motivos familiares, económicos… o que sea reacia a celebrar su boda. Yo, de hecho, pensé durante muchos años que no me casaría al no ser que quisiera tener un hijo. Y ahora resulta que me caso sin que éste sea el único motivo. Para mi el matrimonio no es lo que mantiene unidas a las parejas, de alguna manera es un “contrato” que puede escindirse, y también una “confirmación” y de alguna manera una “legalización” de nuestra situación. Sin embargo, la felicidad que da el celebrar con los tuyos algo tan personal como es el amor que sientes por tu pareja, es una experiencia que me alegro de haber vivido. ¡¡Gracias a todos los que vinisteis por hacerme pasar un día tan feliz y tan especial!!
Algunos no pudieron venir, como: Miguel, el tío de Jorge, que tiene problemas de salud, y su mujer que se quedó cuidándole; mi primo Carles que se puso con fiebre la noche anterior y su padre; y mi iaia que está mayor para hacer un viaje y vive en Benissa. Por eso fuimos a verla un par de semanas antes, y le enseñé el traje que llevaría en la boda.

Me acordé, también, de mi iaio
y de mi amiga Gema
, que ya no están. Con ellos he crecido y me hubiera gustado seguir haciéndolo. A los dos los quería muchísimo, cada uno fue muy importante para mi durante mi infancia y mi adolescencia, y hubiera sido bonito haber podido compartir ese día con ellos. De todos modos, compartí muchos buenos momentos con ellos y me quedo con todos, que son muchos.
La ausencia más grande fue la de Gaspar, creo que todos pensamos en él, aunque no lo nombramos para no romper la felicidad del momento. Además, a él no le hubiera gustado que todos nos pusiéramos tristes recordándole. Él era la alegría de la casa, un tío guasón y cariñoso, que trataba de reirse de todo y con todos. No hace mucho hablé con él de mi padre y me puse a llorar. Y él me dijo que no merecía la pena llorar, que era mejor no pensar en cosas tristes y disfrutar de cada momento de la vida. Así que hicimos caso de lo que Gaspar hubiera dicho. Te queremos mucho Gaspar, y te llevamos en el corazón.
